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El abandono del primer nivel de atención

¿Puede un sistema de salud sostenerse cuando su base es la más débil? En Ecuador, el primer nivel de atención de salud, concebido como el pilar fundamental para garantizar acceso, equidad y eficiencia, enfrenta una realidad contradictoria: lejos de ser el eje del sistema, se ha convertido en su principal punto de fragilidad. Mientras el discurso sanitario prioriza la prevención y la atención oportuna, la práctica evidencia un modelo que continúa centrado en la enfermedad y en la atención hospitalaria.

Esta separación entre lo que se plantea y lo que realmente ocurre no es un problema menor. La falta de fortalecimiento del primer nivel no solo limita la capacidad resolutiva del sistema, sino que genera un efecto en cadena que incrementa costos, satura servicios de mayor complejidad y profundiza las desigualdades en salud. En este contexto, analizar el rol del primer nivel de atención en Ecuador no es únicamente un ejercicio académico, sino una necesidad urgente para comprender por qué el sistema no responde de manera eficiente a las necesidades de la población.

Cuando la prevención deja de ser prioridad

El primer nivel de atención está diseñado para resolver la mayoría de las necesidades de salud mediante acciones de promoción, prevención y atención oportuna. No obstante, la evidencia reciente sugiere que esta función no se cumple de manera efectiva. En América Latina, las hospitalizaciones por condiciones sensibles a la atención ambulatoria continúan siendo elevadas, lo que indica fallas en la atención primaria y una baja capacidad resolutiva del primer nivel (Bernal et al., 2025). Este fenómeno no es ajeno a Ecuador, donde el sistema reproduce las mismas debilidades estructurales.

Uno de los principales indicadores de esta problemática es la percepción de calidad de los servicios de salud. Estudios realizados en Ecuador evidencian que los usuarios identifican deficiencias en aspectos clave como la oportunidad de atención, la capacidad de respuesta y la confianza en los servicios (Bustamante-Ubilla et al., 2025). Estas falencias son características de un primer nivel debilitado, incapaz de consolidarse como puerta de entrada efectiva al sistema.

Además, en el caso ecuatoriano, se evidencia una brecha importante entre las políticas públicas y su implementación. Aunque existen marcos normativos que promueven la equidad y el acceso universal, en la práctica persisten limitaciones que afectan la prestación de servicios, especialmente en poblaciones vulnerables (Torres et al., 2024). Esta desconexión entre lo normativo y lo operativo es un factor clave que explica por qué el primer nivel no logra consolidarse.

Un sistema que responde tarde

Esta problemática evidencia una asignación ineficiente de recursos. La falta de inversión estratégica en el primer nivel genera un efecto en cadena: aumento de hospitalizaciones evitables, saturación de servicios de mayor complejidad y elevación de los costos del sistema. En otras palabras, el sistema no solo es menos efectivo, sino también más costoso debido a la débil atención primaria.

No obstante, algunos enfoques sostienen que en los últimos años ha existido una expansión en la cobertura de servicios de salud. Si bien este avance es relevante, resulta insuficiente si no se acompaña de mejoras en la calidad y en la capacidad del primer nivel. La cobertura sin calidad no garantiza un sistema eficiente ni equitativo.

Otro aspecto crítico es la limitada inversión en acciones de promoción y prevención. En un sistema donde predomina la atención curativa, las intervenciones tempranas pierden protagonismo, lo que incrementa la carga de enfermedad y la demanda de servicios especializados. Esta lógica reactiva no solo es menos costo-efectiva, sino que perpetúa un ciclo en el cual el sistema responde a la enfermedad en lugar de anticiparse a ella.

Finalmente, es importante considerar el impacto social de un primer nivel debilitado. Las poblaciones más vulnerables son las principales afectadas, ya que dependen en mayor medida de los servicios públicos de salud. La falta de acceso oportuno y de calidad en este nivel no solo agrava las condiciones de salud, sino que también profundiza las desigualdades sociales, evidenciando que el problema trasciende lo sanitario y se convierte en un desafío estructural para el desarrollo del país.

Nota. El gráfico muestra la esquematización de los tres niveles de atención en salud en Ecuador desde la llegada del paciente. – Autor: Alex López Icaza, MD.

Reparar la base del sistema

El primer nivel de atención en salud en Ecuador evidencia que sus debilidades no son circunstanciales, sino el resultado de fallas estructurales en la planificación, gestión y priorización del sistema de salud. La persistencia de hospitalizaciones evitables, la baja calidad percibida, las limitaciones en el acceso y la escasa inversión en promoción y prevención reflejan un modelo que continúa privilegiando la atención curativa por encima de la preventiva. Esta situación no solo incrementa los costos del sistema, sino que también profundiza las desigualdades sociales, afectando principalmente a los grupos más vulnerables.

En este contexto, entre las principales acciones se destaca el incremento de la inversión en el primer nivel de atención, priorizando infraestructura, abastecimiento de medicamentos y disponibilidad de médicos generales, enfermeras, auxiliares de enfermería, obstetras y odontólogos capacitados. Cabe recalcar de personal que este desempleado y más no los que estén realizando su año rural. Asimismo, destacar que sería necesario fortalecer los programas de promoción y prevención de salud mediante campañas comunitarias, educación en salud y detección temprana de enfermedades, así se evita la saturación del segundo y tercer nivel de atención y mejoraría su calidad de inmediato y existiría mayor seguridad para el paciente. De igual manera, la implementación de salud digital como la telemedicina y la digitalización de papeles ayudaría de mucho. Es indispensable que las políticas públicas se acompañen de una adecuada ejecución y seguimiento, con énfasis en reducir las desigualdades de acceso que afectan principalmente a las poblaciones vulnerables.

Fuentes consultadas: Estudios recientes publicados en The Lancet Regional Health – Americas y Journal of Open Innovation sobre atención primaria, hospitalizaciones evitables y calidad de los servicios de salud en América Latina y Ecuador.