Los titulares no demoraron en aparecer: Beyond Limits marcó un hito institucional para la Universidad Espíritu Santo, y el reconocimiento estuvo a la altura de la magnitud del logro alcanzado. El 20 de mayo de 2026, a las 11h07, sonó la primera campana que marcó el inicio del intento oficial.
"UEES logra récord Guinness con el taller de IA más grande del mundo"
Cincuenta y un minutos después, a las 11h58, una segunda campana anunciaba que casi 500 personas habían culminado la construcción de su propio asistente de inteligencia artificial. Así, la UEES desde su Centro de Emprendimiento Eureka, logró el Largest AI Assistant Creation Workshop. A las 12h57 se recibió finalmente la confirmación tras la revisión de evidencias y la UEES se convertía en Record Holder:
“A partir de este momento podemos decir que son Officially Amazing, bienvenidos a la familia de Guinness World Records” – Natalia Ramirez, adjudicadora oficial.
Pero… ¿Qué se requiere un título Guinness World Récords? ¿Que conlleva convocar a 500 personas para trabajar en un asistente de IA?
Alcanzar un Guinness World Record implica mucho más que cumplir una cifra. Requiere convertir una idea en un proceso verificable, donde cada participante, instrucción y evidencia siga lineamientos milimétricos. En el caso de Beyond Limits, el reto no fue únicamente reunir a casi 500 personas en un mismo espacio, sino lograr que todas atravesaran una misma experiencia de aprendizaje y terminaran con un resultado concreto: la creación de un asistente de inteligencia artificial.
La planificación invisible
Detrás de esa fotografía final celebratoria, existió una planificación que difícilmente cabe en un titular. La idea nació del equipo líder, Eureka de la UEES, que en reuniones debatieron sobre el evento, que récord perseguir y un nombre que estuviera a la altura de un evento de tal magnitud. Así nació: “Beyond Limits”.
Meses previos al evento, se tuvo que hacer simulaciones, estudiar cada detalle de los lineamientos de la categoría, socializarlas y capacitar a las distintas áreas y recibir aprobaciones previas para poder siquiera intentar conseguir el récord. Para que el intento fuera válido, fue necesario pensar en la distribución del espacio, el registro de participantes, la conectividad, la claridad de las instrucciones, el control del tiempo, la evidencia documental y el rol de los supervisores y testigos independientes.
"La logística invisible fue tan importante como la tecnología que dio sentido al evento"
Por la necesidad de recopilación de evidencias sin errores, la logística no fue como en otros eventos, fue construir un sistema de coordinación entre múltiples áreas. Administración, Sistemas, Marketing, Mantenimiento, Seguridad y equipos operativos debían conocer no solo su función específica, sino también cómo su trabajo se conectaba con el de los demás. Cada detalle debía anticiparse porque, en un evento regular, un pequeño error logístico puede resolverse sobre la marcha; en un intento de Récord Guinness, ese mismo error podía comprometer la experiencia de cientos de personas o incluso afectar el cumplimiento de los lineamientos establecidos. No podía haber flujos improvisados, accesos no autorizados ni decisiones desconectadas entre equipos. El movimiento de los participantes debía quedar registrado en cámaras, sin cortes ni errores; el conteo debía ser prolijo y sin dudas. Todo debía seguir una organización infalible. Se debía registrar y evidenciar el intento en tiempo real, por lo que mientras el público veía un evento sin interrupciones y de excelente calidad, había un equipo detrás de todo recopilando evidencias obligatorias para validar el récord, a la vez que intentaban seguir el paso a paso del evento y no perderle el rastro a la logística y orden del día del mismo. Detrás de ese orden, hubo innumerables reuniones, ajustes y compromisos y la coordinación se convirtió en una forma de disciplina institucional.
Cómo enseñar IA a una audiencia desconocida
Uno de los mayores desafíos fue diseñar una metodología capaz de funcionar para cientos de personas al mismo tiempo. No se trataba únicamente de explicar una herramienta, sino de traducir conceptos en instrucciones claras y aplicables. La experiencia debía ser lo suficientemente accesible para quienes se acercaban por primera vez a la IA, pero también lo suficientemente estructurada para garantizar que todos cumplieran el mismo objetivo. Para alcanzar el récord, el docente no podía fallar, el taller debía ser exitoso, y los participantes debían conseguir crear su asistente; no podía quedarse solo en teoría. Esto fue lo que nos llevó a utilizar la herramienta JELOU, una herramienta de una empresa ecuatoriana, creada para automatizar operaciones diarias, generar transacciones, e integrar sistemas en una sola conversación de WhatsApp. A partir de esa decisión, el instructor encargado de dictar el taller, Andrés Barriga, pensó en la mejor manera de dictar el taller de forma exitosa, y junto a Juan Simon Isidro, asegurarse de que los participantes sigan el paso a paso y construyan su herramienta.
Para ello, había que explicar la utilidad detrás de este asistente de IA; hacer que el participante realmente quiera ejecutar la actividad, y no solo observar, puesto que de no seguir el taller sería un participante descalificado, lo que arriesgaría nuestra posibilidad de alcanzar el récord. Por ende, se decidió utilizar el método de storytelling, con un caso común de los desafíos que enfrentan los emprendedores de hoy en día: tener que encargarse de todo. Desde contestar mensajes a clientes hasta negociar con proveedores, verificar pagos y gestionar envíos. El asistente de IA estuvo dirigido a solucionar justamente ese problema.
Desde Eureka teníamos la idea de lo que queríamos proyectar en mente, hacía falta la forma. Así es como estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, voluntariamente, dirigieron, produjeron y editaron un video que proyectaba esa realidad. Una vez más, quienes conforman la comunidad UEES salieron a darnos la mano con su compromiso.
"La inteligencia artificial dejó de ser teoría cuando los participantes construyeron una solución con sus propias manos"
IA como herramienta, no como moda
Beyond Limits ocurrió en un momento en el que la IA aparece en discursos, empresas, aulas y redes sociales, muchas veces como una palabra de moda. Sin embargo, el valor del evento estuvo en llevar esa conversación a la práctica. La diferencia entre usar tecnología y comprenderla está en la capacidad de crear con ella. En ese sentido, el taller permitió que los participantes dejaran de ocupar un rol pasivo frente a la inteligencia artificial. No se trató solo de probar una plataforma, sino de entender cómo sacarle real provecho. Ese cambio de mentalidad es clave para formar profesionales capaces de adaptarse a un entorno laboral cada vez más automatizado.
Responsabilidad social de la Academia frente a la IA
La UEES reconoce la responsabilidad que tiene de formar a profesionales capaces y con habilidades que anticipen los cambios constantes a los que se enfrenta el mercado laboral. Esta responsabilidad adquiere aún más sentido si se observa el contexto en el que ocurrió Beyond Limits. Durante la misma semana del evento, la conversación global sobre inteligencia artificial estuvo marcada por dos hechos que invitan a la reflexión: por un lado, la publicación de Magnifica Humanitas, la encíclica del Papa León XIV sobre la dignidad humana en tiempos de inteligencia artificial; y, por otro, los debates generados por los procesos de reestructuración y despidos en grandes empresas tecnológicas como Meta, en medio de una apuesta cada vez más agresiva por la automatización y la infraestructura de IA.
Desde la mirada de la responsabilidad social, la academia no puede limitarse a observar cómo la inteligencia artificial transforma el trabajo, la educación y la economía. Si existe el riesgo de que esta herramienta quede concentrada en manos de unos pocos, como se menciona en la encíclica, entonces formar masivamente a las personas se vuelve una forma concreta de democratizar oportunidades. Beyond Limits, al ser un evento gratuito, abierto y masivo, respondió justamente a esa necesidad: acercar la IA a estudiantes, profesionales y ciudadanos para que no sean simples espectadores de la transformación tecnológica, sino actores capaces de comprenderla, utilizarla y dirigirla con criterio y haciendo valer su dignidad como trabajadores y humanos. Hay que intentar que los trabajadores sean parte del proceso de cambio, utilizando la IA, no siendo reemplazado por ella.
"Democratizar el acceso a la IA es una responsabilidad compartida entre academia, empresa y sociedad"
Por otra parte, la universidad no puede decirle a la empresa privada cómo reorganizar sus procesos, pero sí tiene la responsabilidad de preparar a sus estudiantes y futuros profesionales para un mundo laboral donde su relevancia depende cada vez más de su capacidad de adaptarse y convivir inteligentemente con la tecnología, convirtiendo su trabajo en indispensable a pesar de los avances tecnológicos. Las habilidades que antes parecían básicas hoy se vuelven esenciales: saber formular buenas preguntas, automatizar tareas, analizar información. La inteligencia artificial no elimina la necesidad de criterio humano, al contrario, exige profesionales con mayor capacidad de decisión, pensamiento crítico y creatividad.

Más allá del récord
Resulta paradójico que un récord centrado en inteligencia artificial haya dependido tanto de personas y de algo que la IA aún está lejos de poder imitar: la determinación humana. La coordinación entre equipos, el liderazgo, la comunicación, la capacidad de resolver imprevistos y la confianza entre quienes participaron fueron elementos decisivos. La tecnología fue el tema central, pero el logro fue posible por la coordinación humana y el liderazgo de sus organizadores.
El récord es un reconocimiento valioso, pero su mayor significado no está en la certificación, sino en lo que representa: una comunidad universitaria capaz de organizarse alrededor de una meta ambiciosa y convertir la IA en una experiencia de aprendizaje masiva. El título funciona como símbolo de un logro mayor: demostrar que la innovación puede ser colectiva, ordenada y accesible.
"La tecnología fue la herramienta; la planificación, el liderazgo y el compromiso colectivo fueron la verdadera ventaja competitiva"
Este logro no hubiera sido posible sin la confianza del auspiciante del evento: TELCONET LATAM. Por ende, Beyond Limits también refleja el papel que pueden asumir el sector privado y las universidades frente a los cambios tecnológicos. La educación superior no puede limitarse a observar la transformación digital desde la distancia; debe crear espacios donde los estudiantes experimenten, se equivoquen, aprendan y construyan. Desde esa perspectiva, el Centro de Emprendimiento Eureka funcionó como un puente entre la formación académica, la innovación y las exigencias de un mundo profesional que cambia con rapidez. En ese sentido, Beyond Limits demostró que los grandes hitos no se construyen únicamente desde la inspiración, sino desde la capacidad de alinear voluntades y responsabilidades alrededor de un mismo objetivo.
Después de Beyond Limits, la conversación no debería terminar en cuántas personas participaron o en qué título se obtuvo. Las preguntas importantes son otras: ¿cómo integramos la inteligencia artificial en la educación de manera responsable?, ¿cómo evitamos que la brecha tecnológica se amplíe?, ¿cómo formamos estudiantes que no solo usen herramientas, sino que sepan dirigirlas con criterio? El evento abrió una puerta, pero el verdadero reto está en sostener ese aprendizaje en el tiempo.
Beyond Limits fue más que un intento exitoso por alcanzar una marca mundial, fue una demostración de que los límites también se rompen cuando una institución se atreve a pensar en grande, organizarse con rigor y poner la tecnología al servicio del aprendizaje.
