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LA TRAMPADE LA DEUDA

Cada vez que en los últimos años se ha hecho un ajuste, sea de precios de combustibles, de aumento del IVA o de anticipos mayores de impuestos, o de otros tributos que se han venido incrementando o creando, el discurso oficial es muy similar: “Tendremos para medicinas”, “habrá mayor inversión del Estado”, “con esto podremos atender los atrasos que se han generado por años del presupuesto”, “Vamos a adquirir equipo y dotar de recursos para seguridad”.

Pero, al revisar la ejecución del presupuesto, año tras año, vemos que esto no se cumple. No se aumenta la inversión, no se reducen los atrasos, los municipios no tienen más dinero ni las universidades tampoco, las empresas del Estado como CENEL, Petroecuador, o entidades como la Dirección General de Aviación civil, siguen sin contar con los recursos necesarios para invertir, pues el Estado, por la crisis fiscal, toma su liquidez en unos casos, o les quita lo que generan por tasas y multas en otros.

La frustración de la sociedad

Con esto, la sensación de frustración de la sociedad es muy grande, y se desgasta ante la opinión pública la idea de que hay medidas que son necesarias para la sanidad fiscal. La gente dice (con razón): “nos elevaron el IVA supuestamente por el tema de seguridad y la seguridad está peor que nunca”, “Nos aumentaron los anticipos de impuesto a la renta, y en los hospitales no hay ni medicinas”.

Debemos entender la perversa trampa en la cual ha caído la economía del Ecuador, que la va asfixiando poco a poco y que no la estamos viendo con claridad.

El peso histórico de los subsidios

Durante décadas, y en el caso de los combustibles por más de 50 años, el Ecuador ha entregado una gigantesca cantidad de dinero hacia subsidios.

80.000 MILLONES DE DÓLARES
Subsidios a combustibles en más de 50 años

En el caso de los derivados del petróleo, a precios de hoy, el Ecuador ha entregado en estos 50 años más de 80 mil millones de dólares. Una cifra absolutamente demencial, que escapa a toda lógica.

Solamente por ese rubro, podemos decir, haciendo un análisis de fuentes y usos marginales de fondos, que toda la deuda que tiene el Ecuador ha sido utilizada para subsidiar combustibles.

Deuda sin retorno económico

Ahora bien, para que una empresa o un país deba tomar deuda: sea esta para capital de trabajo en una empresa, o para inversión, siempre debe primar el criterio de que aquello en lo cual se usa la deuda debe generar una fuente de repago.

En un país, debe pensarse siempre en inversión: que la deuda genere un retorno que haga posible pagarla. Así por ejemplo, se invierte en un aumento de capacidad portuaria, que da más volumen de exportaciones e importaciones, generando tasas portuarias, impuestos por utilidades de las empresas, crecimiento económico y más IVA, y por ello el crédito se podrá pagar a futuro.

Pero una empresa no puede tomar deuda para que sus accionistas paseen por Europa, o para que se utilicen en gastos personales, o en lujos. Si esto sucede, la empresa va destinada irremediablemente a la bancarrota.

En el Ecuador la deuda no se ha tomado para invertir: La deuda se ha tomado para cubrir un déficit, que no se ha generado por grandes inversiones, sino más bien por un abultado gasto corriente, por subsidios y regalos del Estado.

Adicionalmente, las inversiones que se han hecho han demostrado ser sumamente cuestionables. Por ejemplo, Coca Codo Sinclair, no produce jamás la capacidad instalada, es decir se gastó más en el equipo de generación, de lo que el recurso hídrico aconsejaba. Conclusión simple: lo que costó no se podrá pagar con lo que genera.

La ampliación de la refinería de Esmeraldas es otro gran ejemplo. La refinería se construyó en la dictadura de los 70, se amplió en el gobierno de León Febres Cordero, y se volvió a ampliar en el gobierno del arquitecto Sixto Durán en el cual serví como vicepresidente. Esas tres instancias no sumaron más de 500 millones de dólares. La última ampliación, que ha sido tan mala que la refinería es la reina de los incendios, que no aumentó la capacidad de refinación, y que además no fue hecha para la calidad del crudo ecuatoriano, costó 2800 millones de dólares. Si no aumentó la capacidad de refinación, si además de ello no aumentó la eficiencia en el sentido de que ahora se produce mucho menos residuo que antes, es obvio y evidente que dicho millonario gasto, que se supone fue inversión, no va a generar jamás un flujo positivo para pagar su costo.

Un recorrido por muchísimas inversiones nos llevará a la misma conclusión.

Una economía atrapada en deuda

La trampa es clara: La deuda creció no para invertir, sino para despilfarrar. Cada año hay que pagar más por el servicio de la misma. Los ajustes fiscales se están yendo a pagar deuda, no a inversión, no a aumentar el nivel de vida de la población. Los atrasos siguen, la falta de medicinas también. Hemos construido durante décadas una economía entrampada en deuda, que es la otra medalla de subsidiar, despilfarrar, crecer el gasto corriente y la burocracia, y pensar que todo se resuelve otorgando un bono.

Es hora de un gran acuerdo nacional, de un sinceramiento de la realidad, o el país no podrá crecer orgánicamente, y no podrá resolver el problema de la pobreza. Trabajaremos y pagaremos impuestos, solo para cubrir la deuda que es reflejo de todos nuestros pecados de comisión y omisión de muchas décadas.