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PERSPECTIVA POLÍTICA Y GEOPOLÍTICA

Ponencia: Héctor Yépez, Director del Centro de Arbitraje y Mediación, Director fundador de la Escuela de Gobierno y Procurador de la UEES.

Redacción: María Emilia Luna. Estudiante de Economía UEES. Miembro del CESDE

El segmento “Perspectivas Políticas y Geopolíticas del Ecuador 2026” del evento Quo Vadis 2026, presentado por Héctor Yépez, fue clave para entender la situación política actual del país.

Su ponencia inició explicando claramente que el futuro político del Ecuador carece de certeza, por lo tanto ofreció sólo franqueza: el 2026 es un año de incertidumbre. Sin embargo, dentro de la incertidumbre, existen distintos escenarios que se pueden analizar. Empezó por desglosar la situación de la mano con el título del evento Quo Vadis, cuya frase en latín completa es “unde venis et quo vadis” = “de dónde vienes y a dónde vas”. 

UNDE VENIS – DE DÓNDE VENIMOS

Venimos de 7 elecciones en el Ecuador en menos de 2 años y medio: desde 2023, hemos ido cuatro veces a las urnas en elecciones presidenciales y tres veces en, tres consultas populares. El 2026 será el primer año desde el 2023 en que el pueblo no asistirá a las urnas. El expositor explicó cómo eso abre una oportunidad para llegar a consensos y diálogo nacional, al no tener la polarización y la presión electoral de por medio. Sin embargo, en febrero del 2027 el Ecuador tendrá elecciones seccionales, por lo que el 2026 no se salva completamente de ser un año de discurso electoral.

Adicionalmente, mencionó como existe un severo desgaste institucional, el cual se ha agravado en los últimos años. La situación actual del Consejo de la Judicatura y en la Corte Nacional de Justicia son tan solo ejemplos. Por último, en el 2025 se quedó la “luna de miel” del gobierno, este nuevo año inicia con un pueblo más exigente y menos permisivo. Este nuevo ánimo social al que se enfrentará el gobierno de turno, se verá plasmado principalmente en exigencias en 3 frentes: inseguridad (luego de un 2025 con la tasa de muertes violentas más alta de nuestra historia), salud, economía.

A pesar de esto, resaltó una buena noticia: en la Asamblea, a diferencia de los gobiernos anteriores, no hay 2/3 de oposición. Que no exista esta proporción es importante, pues decisiones como la destitución de un ministro, juicios político, y demás, requieren al menos 2/3 de votos en el parlamento. Por ende, la Asamblea se vuelve la institución del Estado en la que podría haber un escenario más controlado por parte del oficialismo.

QUO VADIS – HACIA DÓNDE VAMOS

En el futuro del Ecuador se plantean diversos escenarios. Primero, que el gobierno de la talla frente a las expectativas ciudadanas. Segundo, que exista descontento, que no se canalizará a través de una mayoría en la Asamblea, sino tal vez a través de las calles. Un tercer escenario, el cuál se debe promover, es que exista un consenso sobre los temas fundamentales en el Ecuador.

A pesar de lo complicado que suena hablar de un consenso en un país tan polarizado, el ponente puso un ejemplo muy claro y actual: la reunión entre el recién posicionado alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump. Las caras de los extremos actuales de la política estadounidense. Mamdani, abierta y orgullosamente de extrema izquierda en temas económicos y “liberal” en temas sociales, teniendo una conversación con su presidente, la cara de la derecha americana y del partido “conservador”. 

A pesar de tildarse entre ellos de “comunista” y “fascista”, Mamdani visitó la Casa Blanca y le dió la mano a Trump. Incluso en un ambiente tan polarizado, de existir la suficiente madurez política, sí es posible llegar a un diálogo civilizado y a consensos y trabajo en conjunto por el bien del país. Durante la ponencia, se destacó este tema por una razón en específico: “ a veces, gran parte del problema no son los políticos, somos nosotros”. Si en vez de esa foto, se muestra al actual presidente del Ecuador, dándole la mano a representantes del correísmo, o incluso al mismo Rafael Correa, el país completo estaría indignado e incluso insultado y ofendido, ya sea por el uno o por el otro. Los políticos no se sientan en la mesa, porque desde la sociedad civil no se los permitimos. Sin embargo, si no hay acuerdos mínimos, en los temas y problemas centrales del país, que no pueden seguir esperando para ser resueltos, dificilmente lograremos mejoras profundas.

  • Aquello sí se puede hacer:
  1. Para corregir o cambiar problemas en la gestión actual, situaciones complicadas como los subsidios, condiciones en el sistema de salud y ciertos otros problemas pendientes del año pasado, tan solo necesitamos la decisión y actuación del gobierno de turno.
  2. Para reformas, aprobación o desaprobación de leyes, se requiere la mitad más uno de la Asamblea Nacional, con la cual actualmente cuenta el oficialismo. Sin embargo, el rol de la Corte Constitucional para anular leyes aprobadas sigue siendo discutido.
  3. Lo anterior solo está en manos del oficialismo. Pero, para cambios a la Constitución, se requieren consensos entre distintas fuerzas políticas. Si se quisiera insistir en cambios en la Constitución vía enmienda, sin necesidad de llamar a la ciudadanía a las urnas, se requiere 2/3 de la Asamblea Nacional. Esos 2/3 se logra solo y únicamente si ADN y RC llegan a un consenso común por el bien del país. Matemáticamente, no hay otra forma. Por esta y muchas otras razones, debe de existir una presión ciudadana llamando al diálogo nacional, para establecer puntos en los que, por el bien público, todos estén a favor de realizar cambios urgentes. Temas de enmienda fácilmente consensuables entre ADN y RC pueden ser cambios a los requisitos de asambleístas o restringir organizaciones políticas locales (que hoy son 216 de las 233 en el país). Si se quisiera reformar parcialmente la Constitución, solo sería posible yendo a las urnas, lo que hoy luce improbable, pero en principio podría ocurrir en simultáneo con las elecciones seccionales de 2027.

2026: AÑO PRE-ELECTORAL

Resaltó que las elecciones seccionales del segundo mes del 2027 pueden generar, especialmente en la segunda mitad de este año, una gran polarización política. Por ende, si hay presión ciudadana para llegar a consensos nacionales, debe ser ejercerse pronto, puesto que en campaña electoral ningún partido en ambos lados de los polos estará dispuesto a reconocer públicamente concordancias con el partido contrario.

El ponente, adicionalmente, mencionó como las elecciones seccionales son clave para el crimen organizado, por lo que hay que seguirlas muy de cerca. ¿Qué podría pasar?

  1. Victorias mayoritarias del gobierno de turno: este escenario sería atípico, pues normalmente a mitad de periodo las elecciones son difíciles para el partido oficialista. Pero eso no significa nada para la siguiente elección presidencial. Por ejemplo, en 2014 el correísmo perdió la mayoría de alcaldías importantes, pero luego su candidato ganó la Presidencia en 2017.
  2. Victorias mayoritarias de la oposición: la oposición puede capitalizar la desaprobación del gobierno de turno, y al no necesitar tener la mayoría, sino la más grande minoría, se lleve gran parte de los resultados.
  3. Victorias de terceros: está elección puede ser de gran oportunidad para terceros, como ya ha ocurrido anteriormente. El oficialismo tiene su techo, la oposición tiene su techo, si llega a presentarse un candidato que convence no sería sorpresa, como antes ocurrió con candidatos de SUMA, AVANZA o DEMOCRACIA SÍ. Eso, nuevamente, no significa nada para las elecciones presidenciales de 2029.

FACTORES GEOPOLÍTICOS

“El gran factor geopolítico se llama Donald Trump”. Con su doctrina “Donroe”, la retórica “América (EE.UU) como líder y dueña de Occidente” del presidente Trump, se hizo nuevamente presente con sus acciones a inicios de este año, cuando nos dimos cuenta que Estados Unidos está dispuesto a jugar mucho más duro en este partido geopolítico contra China y Rusia.

Ecuador, siendo un pequeño en esta guerra de grandes, debe precautelar “no ser aplastado por los elefantes”. Es clave mantener una buena relación con EE.UU. en esta coyuntura.

Conclusiones

El gobierno actual tiene condiciones que ningún gobierno ha tenido políticamente desde Rafael Correa: mayoría en la asamblea y cierta estabilidad política habiendo ganado la Presidencia con más de 1 millón de votos. No es mutuamente excluyente aceptar que el gobierno puede gobernar por sí solo como no lo han podido hacer gobiernos anteriores, y a la vez reconocer que para solucionar una serie de problemas críticos del país necesitamos de consensos entre partidos. Todo dependerá de la voluntad política y de la actitud que promovamos desde la sociedad civil.