Este tema resulta interesante debido a que en la actualidad la salud mental es un término que tiene mayor relevancia y por lo tanto es cada vez más escuchado, aunque lo escuchamos más en un contexto familiar, ¿Qué pasa en el contexto laboral? ¿Hasta donde las organizaciones deben o pueden cuidar de la salud mental de sus colaboradores en nuestro país? A nivel nacional tenemos como marco normativo la Constitución de la República del Ecuador, en donde en el número 5 del artículo 326 establece: “El derecho al trabajo se sustenta en los siguientes principios: 5. Toda persona tendrá derecho a desarrollar sus labores en un ambiente adecuado y propicio, que garantice su salud, integridad, seguridad, higiene y bienestar.”; Además el primer acuerdo ministerial enfocado en la evaluación de riesgos psicosociales en el ámbito laboral es el Acuerdo Ministerial MDT-2017-0082, publicado en 2017 por el Ministerio del Trabajo, que establece normativas para la prevención de la discriminación y la violencia, incluyendo mecanismos para la prevención de riesgos psicosociales. Este acuerdo es obligatorio para empresas públicas y privadas. Posteriormente, se han emitido otros acuerdos, como el MDT-2025-102, que refuerza y actualiza la normativa exigiendo protocolos y programas específicos, reformado en noviembre del 2025 con el MDT-2025-186. Los riesgos psicosociales en el trabajo son situaciones laborales que, debido a una mala organización, gestión o contexto social, pueden causar daños psicológicos, físicos y sociales. Incluyen factores como la sobrecarga de trabajo, falta de control, malas relaciones interpersonales, acoso laboral, jornadas extensas y la interferencia entre el trabajo y la vida personal. La exposición prolongada a estos riesgos puede generar estrés, problemas de salud mental, baja productividad y un aumento de accidentes, por lo tanto, es mandatorio que las empresas cuenten con programas preventivos y protocolos de intervención en estos temas.
La OMS define a la salud mental como un estado de bienestar mental que permite a las personas afrontar las tensiones de la vida, desarrollar sus capacidades, aprender, como también trabajar eficazmente, y contribuir a su comunidad
La OMS define a la salud mental como un estado de bienestar mental que permite a las personas afrontar las tensiones de la vida, desarrollar sus capacidades, aprender, como también trabajar eficazmente, y contribuir a su comunidad. La salud mental circunscribe aspectos emocionales, psicológicos y sociales que influyen en el pensar, el sentir y el actuar humano (APA, 2020). Más que el término salud mental, se debería pensar en bienestar psicológico, que va de la mano con los valores humanísticos y del interés por mejorar la calidad de vida de las personas en distintos escenarios de su día a día, incluidas las organizaciones, es decir el entorno laboral. La definición de lo que significa “bienestar” es bastante amplia y cuenta con dos grandes tradiciones que se remontan a los filósofos griegos como Aristóteles: Hedonismo y Eudaimonía, para explicarlos brevemente, el bienestar hedónico en el trabajo, desde la aproximación del bienestar subjetivo, se concibe como la experiencia de placer y evitación del dolor o sufrimiento, ha sido conceptualizado como un constructo conformado por un componente cognitivo y un componente afectivo de las principales apreciaciones que las personas hacen de su vida. En el ámbito del trabajo, el componente cognitivo comprende las distintas evaluaciones que el individuo hace respecto a su trabajo o situación (satisfacción laboral); mientras que el componente afectivo está conformado por las experiencias afectivas o emocionales que sienten las personas cuando desempeñan determinadas actividades (emociones placenteras o displacenteras).
Por otro lado, el bienestar eudaimónico en el trabajo, incluye conceptos como el significado del trabajo, el propósito en la vida, la autorrealización y el cultivo de las propias virtudes. Autores definen el bienestar psicológico como un sentido de excelencia, de esfuerzo por realizarse y unos planteamientos que proporcionan dirección y sentido a la vida, incluyendo la propia misión en la vida. Algunas facetas del bienestar eudaimónico están orientadas al futuro, mientras que otras se centran en experiencias del presente. Por ejemplo, la experiencia de flujo (flow) del reconocido Csíkszentmihályi, que se refiere a un estado de funcionamiento óptimo en el trabajo en el que la persona está tan involucrada en la tarea que nada más parece importarle; o la experiencia de engagement de Schaufeli y Bakker, que se entiende como un estado pleno de conexión con el trabajo caracterizado por el vigor, la absorción y la dedicación. Junto a estos constructos del bienestar eudaimónico centrados en la vivencia presente, hay otros claramente orientados hacia el futuro como el propósito en la vida o en el trabajo, o el crecimiento y el desarrollo personal.
Meses atrás fui invitada a participar a un Congreso sobre la experiencia del colaborador, hoy se habla de esto, en que las empresas deben preocuparse por cuidar de cómo sus trabajadores los perciben y el significado que tiene el trabajo para ellos y el impacto que puede tener su trabajo en la sociedad. Una de las conferencias que más llamó mi atención fue la de Wellconomics, presentada por Daniel Barrero, joven empresario, Presidente del Grupo Human, quien hizo una explicación sobre este cambio de paradigma, explicó como el cuidar del personal, de su bienestar físico y psicológico, no sólo es un beneficio para el trabajador sino que debe ser una estrategia de negocio, ya que se traduce en mayor productividad. En los equipos intergeneracionales que tenemos hoy en las empresas, la generación Z (nacidos entre 1997 y 2012), cuyas características principales están el ser nativos digitales, haber crecido usando internet y redes sociales, tienen entre sus prioridades al escoger o quedarse en una empresa, el equilibrio entre la vida personal y profesional, el 40% de ellos se cambiaría de trabajo si su empresa no prioriza su bienestar.
La salud mental en el trabajo no es una moda ni un discurso motivacional: es un requisito estructural para la productividad, la retención del talento y la sostenibilidad organizacional
Por otro lado, el trabajo es considerado principalmente como el medio de subsistencia económica, pero va más allá, el trabajo, dignifica al ser humano, genera demás una sensación de confianza, logro y sobre todo un propósito de vida, brinda la oportunidad de relacionarnos con otras personas y proporciona sentido de comunidad, es por esto que la importancia de un trabajo digno ha sido ampliamente reconocida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente el objetivo 8 plantea promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el pleno y productivo empleo y el trabajo decente para todos. El trabajo es uno de los medios mediante el cual las personas pueden lograr un estado de bienestar eudaimónico, aunque algunos de estos aspectos son intrínsecos de la persona, el entorno y la organización del trabajo, juega un rol importante, y es ahí donde está el quehacer de las organizaciones para contribuir al bienestar de sus trabajadores no basta con que el entorno sea físicamente agradable, hay que capacitar e involucrar a los líderes empresariales para que sean actores activos de acciones que deben ser valoradas y adaptadas a la realidad de cada empresa, no hay una receta universal que funcione para todos, es importante contar con personal experto en el área que sea capaz de customizar los programas centrados en el bienestar para que se obtengan los resultados esperados, en donde se promueva el bienestar de forma estratégica y con propósito, sólo por mencionar algunas ideas: Implementar procesos de selección especializados en donde no sólo se evalúen los conocimientos, sino también los rasgos de personalidad, intereses, expectativas de los candidatos para que estén alineados a su puesto de trabajo y a la organización, crear programas estratégicos de bienestar y psicoeducación emocional, realizar entrevistas de salida que permita detectar patrones para mejorar acciones que permitan mejorar la experiencia laboral.
La salud mental en el trabajo no es una tendencia ni un discurso motivacional: es una condición estructural para la productividad, la retención del talento y la sostenibilidad organizacional. Ecuador cuenta con la normativa necesaria, pero aún debe dar el salto hacia la implementación real. Las empresas que no integren el bienestar en su estrategia quedarán rezagadas frente a una fuerza laboral que exige propósito, equilibrio y humanidad.
