En este momento estás viendo DE CARA AL 2026: ¿QUÉ PUEDE ESPERAR EL ECUADOR?

DE CARA AL 2026: ¿QUÉ PUEDE ESPERAR EL ECUADOR?

Ha terminado otro año, pero sin duda 2025 ha sido un período que nos ha dejado grandes enseñanzas. En Ecuador aún seguimos aprendiendo de estas lecciones de una mala manera, y es que este año ha sido el más violento en la historia de esta nación, situación que, sin duda alguna, repercute de gran manera en el panorama laboral, incluso empeorando la situación de incertidumbre cuando vemos que el señor ministro de trabajo, Harold Burbano, ha hecho declaraciones el día 27 de noviembre, diciendo que en 2026 el SBU subirá entre 10 USD a 20 USD, y nos preguntamos ¿El empleo en las PYMES no está tan golpeado ya? ¿Esta declaración fue pensada de forma técnica o únicamente de forma política? ¿Hacia dónde va este país realmente?

Para ir desglosando estas ideas, necesitamos evaluar el escenario actual en cuánto a indicadores de empleo, y en base a lo que ha venido aconteciendo, intentar predecir qué será 2026 para los ecuatorianos que están en busca de un empleo.

El bajo desempleo en el Ecuador se percibe con una informalidad persistente y precariedad laboral, teniendo un empleo adecuado estancado. Hoy en día, es evidente que la estructura laboral en el Ecuador necesita cambios urgentes. Según informes recientes del INEC, para octubre del 2025 el empleo adecuado en Ecuador es del 37.4% (un aproximado de 3.2 millones de personas), teniendo cierta mejora frente al boletín de octubre del 2024 que presentó un 34.9%. El subempleo en su contraparte presentó movimientos sin cambios relevantes mostrando estancamiento y diferentes dificultades estructurales en el tránsito hacia el empleo adecuado.

Un último reporte presentado por el INEC en octubre del 2024, muestra que la tasa de informalidad laboral se ubicó en 55.6%, y para octubre del presente año bajó a un 53.1% según los datos presentados por el INEC, existiendo una tasa de formalidad apenas del 42.2%. Y en cuanto al desempleo nacional, alrededor de 3.2% a octubre 2025, mayor en urbano (4.1%), que rural (1.4%);teniendo las mujeres una tasa superior a los hombres (3.8% > 2.8%). Con todos los datos presentados, la situación supone un hecho de fragilidad, la estabilidad en el desempleo oculta más de la mitad de trabajadores sin beneficios legales, sin seguridad social ni ingresos estatales. En este panorama, el reto no es solo generar más empleo, sino el garantizar que sean adecuados y plenos. La discusión del aumento del SBU y las reformas del IESS, podría mejorar los ingresos formales, sin embargo también desmoldaría los costos empresariales. La informalidad alta limita la afiliación, por lo cual cualquier reforma que simplifique la afiliación podría desarrollar la aguja de formalización; la prioridad realmente es transformar el empleo precario en adecuado, con empleos precarios e informalidad alta, la capacidad de los hogares en absorber los shocks laborales es limitada, es necesario la reducción de la informalidad y el cerramiento de brechas tanto al urbano-rural y de género. Sin este importante giro, el bajo desempleo seguirá permaneciendo impune y permaneciendo frente a la vulnerabilidad en el Ecuador.

De cara al 2026, el ministro del interior John Reimberg nos presenta una realidad evidente a través de una entrevista realizada en el diario DNews, colocando el 2025 como el año más sangriento de la historia del Ecuador. La creciente inseguridad y la ola de violencia marcó un cuadro complejo para el marco económico local.

Gran segmento de las PYMES que conforman más del 99,5% del tejido empresarial ecuatoriano, se enfrentan a una realidad compleja, en las que deben afrontar extorsiones, robos y costos adicionales en seguridad privada, que inevitablemente reduce de manera significativa su capacidad para contratar, y que incluso en varios casos más extremos, obligan a los negocios a reducir el personal o cerrar su actividad. El empleo adecuado difícilmente crece en un país donde producir es sinónimo de riesgo, y donde las empresas comienzan a priorizar la supervivencia antes que la expansión.

A este escenario, se suma un fenómeno global más silencioso pero igual de determinante como lo es la adopción de la IA. Según diario El Comercio (Astudillo, 2025) Ecuador ha ascendido al top 10 regional en la adopción de inteligencia artificial, lo que indica un progreso activo en la implementación de tecnologías de automatización en las empresas. Según Geoffrey Hinton (Griffiths et al., 2025), científico informático ganador del premio Nobel de física en el año 2024, la IA aumentará el desempleo y aunque aún no se ha materializado, ya se están reduciendo las oportunidades laborales para los principiantes. Según Hinton, el sector de la atención médica es de los pocos que podrían beneficiarse de la nueva revolución industrial.

Ser partícipe de este nuevo mercado creciente, requiere de una gran capacidad de adaptación, la necesidad de capacitarnos  para no quedarnos fuera de este nuevo periodo de transición. Para el año 2026 el mercado laboral ecuatoriano se encuentra presionado por la violencia externa y por la automatización interna. Sin una estrategia nacional que combata la inseguridad y acelere la formación digital, el empleo adecuado seguirá estancado, y el país corre el riesgo de profundizar la precariedad laboral que ya describen los indicadores actuales.

Sumado a lo anterior, el pasado 16 de noviembre de 2025 se llevó a cabo la consulta popular, en la cual el ¨NO¨ ganó en las cuatro preguntas planteadas. Dentro del debate político que dio la consulta popular se habló de la posibilidad de una Asamblea Constituyente para “reconfigurar” la Constitución  incluyendo temas sensibles como el marco laboral. Pero en la práctica el pueblo prefirió mantener el marco institucional actual y no arriesgarse a cambios inciertos. Así, Ecuador llega al año 2026 con la Constitución de Montecristi.

Actualmente la baja tasa de empleo adecuado se debe a diferentes factores como el entorno de inseguridad, baja inversión lo que limita la creación de empleo de calidad, por otro lado tenemos altos costos de contratación formal que limitan la generación de empleo de calidad. De acuerdo con datos comparativos de Trading Economics, Ecuador posee uno de los salarios mínimos más altos de la región en relación con su nivel de productividad económica. En Perú, el salario mínimo es de PEN/ 1.130, equivalente a aproximadamente USD 335 (Trading Economics, 2025). En Colombia, el salario mínimo para 2025 es de COP/ 1.423.500 , lo que equivale a cerca de USD 371 (Trading Economics, 2025). En contraste, Ecuador fijó su salario básico unificado en USD 470, un valor significativamente mayor que el de sus países vecinos pese a que ambos presentan mayores tasas de crecimiento económico.

Para muchas pequeñas empresas, entrar a la formalidad resulta costoso y burocrático, lo cual afecta directamente su productividad y capacidad de generar empleo de calidad.

Aunque una Asamblea Constituyente no garantiza automáticamente una mejora en el empleo, al menos habría abierto el debate sobre la necesidad de revisar y rediseñar el marco laboral, el cual hoy está atrapado entre una buena intención protectora y la realidad de una economía que no está generando suficientes puestos de trabajo. Hoy en día no se pueden generar políticas para poder incentivar o flexibilizar los contratos de trabajo gracias al principio de no regresión de derechos. Además, la Constitución del 2008 y el marco normativo actual ya no responden a las nuevas dinámicas del trabajo, como es el caso de quienes viven de la creación de contenido digital y otras actividades emergentes.

En resumen, lo que implica que el ¨NO¨ haya ganado para este 2026 es ningún cambio profundo para el próximo año,  esto tomando en cuenta que entre 2024 y 2025, la tasa de empleo adecuado apenas subió un 2%. El “No” fue un voto contra la incertidumbre política, pero no un voto a favor de un cambio laboral para 2026. Mientras la Constitución mantenga la lógica de que ningún derecho se puede retroceder, será difícil reducir costos laborales directos, y aunque esto puede sonar controversial, flexibilizar algunos beneficios laborales podría abrir oportunidades para miles de personas que hoy sobreviven con apenas tres dólares diarios

En conclusión, el año 2026 posiblemente se verá marcado por una fuerte influencia de la inseguridad, la informalidad y los desafíos de la automatización. Si el gobierno del presidente Daniel Noboa no presenta reformas estructurales claras tras lo sucedido en la consulta popular, nos estaremos enfrentando a un escenario inestable. Este es un país que desde ya aclama más formalidad, más flexibilidad y fortalecimiento digital. Únicamente de esta manera podremos salir de la larga sombra de la precariedad laboral.