Luego de los resultados electorales del Perú y Colombia, se ha venido analizando con mucha insistencia el “viraje hacia la derecha” de la América Latina, dentro de lo que es la teoría del “Péndulo político”.

Más polarización que cambio político
Las elecciones de nuestros dos países vecinos tienen que ser vistas desde otro enfoque. Estadísticamente ambas fueron un empate. Pudo haberse ido para cualquier lado.
De acuerdo a la autoridad electoral de Colombia, De la Espriella sacó 50.36% de la votación. Es decir, su margen respecto de Iván Cepeda fue de 0.72%. En el Perú, Keiko Fujimori obtuvo el 50.135% de los votos, de acuerdo con la autoridad electoral de dicho país. Es decir, su margen fue todavía más estrecho, apenas del 0.27. Esos márgenes no muestran un viraje hacia la derecha. Esos márgenes muestran un voto “anti”, muy estrecho, y una polarización.
"Los estrechos resultados electorales reflejan polarización, no necesariamente un cambio ideológico."
Los márgenes cuentan otra historia
¿Quién fue Petro, a quien Iván Cepeda iba a suceder en la misma línea política?
Mucho se ha dicho sobre Petro como un secuestrador, y torturador, incluyendo el apodo de “cacas” porque supuestamente se defecaba sobre los secuestrados. No hay evidencia comprobada de que Petro fuese un combatiente militar. No hay evidencia tampoco de participación directa en secuestros. El hecho de que esto se haya exagerado, no quita en un milímetro el hecho de que fue miembro, ideólogo, “parte de la intelectualidad” del Movimiento 19 de Abril (M-19). Y ahí se aplica con toda justicia, el dicho: “Dime con quien andas y te diré quién eres”. Petro validó moralmente, y estuvo de acuerdo con todo lo que ese movimiento hizo, pues ahí siguió.
Iván Cepeda mostraba el mismo discurso de odio. Entonces, Colombia no se ha ido a la derecha. Colombia ha dado la mitad de los votos a una línea política cuyo ADN es el odio de clases, el terror, y los crímenes más horrendos que secuestraron a todo un país durante décadas, hasta que el Presidente Uribe le devolvió Colombia a los colombianos. Por lo tanto, la votación de Cepeda recoge quienes creen en esa línea de pensamiento de odio de clases y quienes aún no creyendo, detestan el pensamiento o posición política del otro lado.
"Perú y Colombia muestran patrones electorales sorprendentemente similares."
Lo que en Colombia hemos visto no es un viraje a la derecha, sino una gran polarización. La calidad de los contendientes, tanto en la elección de Petro cuanto en esta última, dista mucho de la talla de los grandes estadistas que tuvo Colombia: Álvaro Gómez Hurtado, por ejemplo quien a pesar de no haber sido presidente fue un faro en el pensamiento de la derecha colombiana. César Gaviria, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Belisario Betancourt entre otros, personas de un nivel intelectual superior. Si comparamos esas figuras, con las actuales no queda duda del tremendo deterioro en el nivel de los candidatos.
Perú y Colombia: dos realidades similares
Y en el Perú, la mitad de la población le dio el voto a alguien que viene del ADN de sendero luminoso, de una historia de terror que mantuvo al Perú secuestrado, atemorizado hasta que Fujimori lo rescató de esa tan nociva guerrilla. En la elección anterior en el Perú, el electorado le dio el voto a un hombre de limitadísimas capacidades,
Pedro Castillo, quien apenas podía hilvanar una respuesta a cualquier pregunta, obtuvo apenas el 18.92% en la primera vuelta del año 2021, y el 50.125% en la segunda. Es decir, su ventaja en segunda vuelta frente a Keiko Fujimori, fue de apenas 0.25%.
"Las conclusiones apresuradas suelen simplificar una realidad mucho más compleja."
Keiko ganó en el año 2026 con el 0.27%, y perdió en el 2021 con el 0.25%. Es por ello, que mencioné que estadísticamente había un empate, y que lo que había no es un viraje a la derecha, sino una gran polarización en el Perú, como se ha mostrado en Colombia.
¿Existe realmente un giro hacia la derecha?
Pero en México, el SSXXI sacó en la última elección el 59.76%. En el Brasil, que junto a México tienen más del 51% de la población de toda la América Latina, Lula fue electo con el 50.9% de los votos.
Las conclusiones de que hay un claro viraje a la derecha son muy frágiles. Macri no ganó por “ser derecha”. Macri ganó por disruptivo, por haber sido todo lo contrario de lo que es un candidato tradicional. Si hubiese sido de izquierda, con la misma actitud, el mismo tipo de conducta díscola, habría sido el ganador.

El verdadero desafío democrático
Debemos meditar mucho sobre lo que hay en el fondo: Una crisis universal de las democracias occidentales, que deben reinventarse para poder satisfacer las expectativas de la gente, y un sistema económico de mercado, en el cual creemos, y que sabemos que es el único que genera riqueza, que tiene que estar acompañado por correctas políticas públicas para resolver el problema de la distribución.
"El mayor riesgo no es quién gana una elección, sino perder la capacidad de dialogar."
Seguiremos viendo elecciones apretadas, y que pueden irse a cualquier lado. Pero lo más preocupante, es una polarización, que impide el diálogo, y que se enrumba en un “toma y daca” en “cobrar cuentas pendientes”, en “desquite” y no en la verdadera solución de los grandes problemas de nuestras sociedades.
