En este momento estás viendo SPACE ECONOMY: LA PRÓXIMA FRONTERA

SPACE ECONOMY: LA PRÓXIMA FRONTERA

Debo reconocer que este es un tema que siempre me ha fascinado: la conquista del espacio exterior por el hombre. Por supuesto que las series de TV y películas han tenido parte de la responsabilidad de mi predilección por el tema.

En el inicio de cada capítulo de la serie Star Trek, el capitán Kirk decía: “El espacio: la última frontera. Estas son las aventuras de la nave estelar Enterprise. Su misión de cinco años: explorar mundos nuevos y extraños, buscar nuevas formas de vida y nuevas civilizaciones, ir audazmente donde nadie ha ido antes…”

A diferencia de Star Wars, siempre me intrigó que en el mundo de Star Trek no existiera el dinero. Era una sociedad próspera que podía tener todo gratis: la sociedad del bienestar. Quizá ese sea nuestro futuro.

«El sector espacial pasó de un modelo estatal centralizado a uno comercial y colaborativo donde las empresas innovan y la NASA es cliente o socia.»

Hoy el espacio no parece la última frontera, sino el paso próximo que la humanidad debe dar, pero –sobre todo- desde una mirada económica y comercial.

La Nueva Economía del Espacio

Según el Manual para la Medición de la Economía del Espacio, publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) «La economía del espacio se define como la gama completa de actividades y el uso de recursos que crean valor y beneficios para los seres humanos en el transcurso de la exploración, investigación, comprensión, gestión y utilización del espacio.»

En el año 2018, el profesor de Harvard, Mathew Weinzierl publicó en el Journal of Economic Perspectives, el artículo denominado “El Espacio, la Frontera Económica Final” (Space, the Final Economic Frontier).

En este paper hace un análisis de la transición del sector espacial, de un modelo centralizado y controlado por el gobierno hacia uno descentralizado y comercial, al que llamaba el “Nuevo Espacio” (New Space).

En su publicación describe como la NASA quien era el único ejecutor de la política espacial, fue cediendo espacio ante nuevas empresas innovadoras como Space X (de Musk) y Blue Origin (de Jeff Bezos). Estas nuevas empresas cuentan con inversionistas multimillonarios que hicieron que el Nuevo Espacio o la nueva economía espacial fuera autosuficiente.

Según Weinzierl, esta nueva economía se caracteriza en primer lugar porque el modelo de negocios cambió de uno centrado en la NASA a un modelo más colaborativo, en donde la iniciativa e innovación privada es la que ejecuta y la NASA es un cliente o socio.

Una segunda característica es la eficiencia. No puede haber economía en el espacio sin que los costos se reduzcan sustancialmente. Por ejemplo, Space X es hoy más eficiente llevando carga que si la lleva el transbordador espacial. Lo hace a un tercio del costo.

Cuando Musk inició su compañía Space X tenía una idea clara: en el espacio existen nuevas y mejores oportunidades para hacer negocios. Solo había un problema: el costo de llevar gente y máquinas al espacio exterior. Era carísimo: millones de dólares que se requerían para un cohete con la fuerza suficiente, pero que se perdía en cada lanzamiento. Terminaba destruido o en el mar. La historia de Space X merece ser contada en otro artículo (y una buena forma es leer el libro Lift Off), pero solo diremos que gracias a su obsesión y a los mejores expertos con los que contaba, su empresa logró que los cohetes pudieran regresar y ser reutilizados, desplomando el precio de los viajes.

Y la tercera característica que sugiere Weinzierl es que la innovación y el riesgo se trasladaron a las empresas privadas, quienes tienen mucha mayor libertad para innovar y además están protegidos por los derechos de propiedad de sus descubrimientos y desarrollos.

Actividades que están moviendo la economía espacial

Volviendo a la definición de la OCDE, esa “gama completa de actividades y el uso de recursos que crean valor y beneficios para los seres humanos” se han venido desarrollando de la forma más innovadora, y que pasamos revista a continuación:

  1. Internet y telefonía celular, que se pueden gestionar en el espacio. Gracias a sus 11 mil satélites en órbita alrededor de la tierra, Star Link tiene un servicio de internet que ya está disponible en todo el mundo. Y está trabajando en telefonía celular, utilizando sus mismos satélites, sin necesidad de torres de transmisión y repetición. Incluso está lanzando un prototipo de teléfono celular que no tiene chip y se recarga con energía solar. La tecnología apunta a bajar los precios de todos estos servicios y hacerlos disponibles en todo el mundo.
  1. Data Centers. En el espacio se puede resolver el problema de capacidad que trae la expansión exponencial de la inteligencia artificial: la necesidad de contar con centros computarizados que procesen rápidamente la enorme cantidad de datos que utilizan los agentes de IA. Los data centers requieren de un gran consumo energético (100 Kw por rack) y de agua para las torres de enfriamiento, entre otros problemas ambientales como los residuos tecnológicos contaminantes, que empiezan a generar reacción de las ciudades y de los expertos en temas ambientales y sostenibles, pues creen que este desarrollo nos alejará de las metas climáticas, como el compromiso de huellas de carbono.

    Solución: En el espacio se puede instalar los data centers, pues no hay problema de energía (el sol está disponible 24/7 y es gratis); obviamente no hay consumo de agua para enfriamientos; y no hay impacto climático ni ambiental. Musk está probando un data center fabricado por Nvidia para ser instalado alrededor de nuestra órbita. Los problemas ahora son la resistencia a la radiación solar y la latencia (o tiempo que tarda la señal en viajar hasta la tierra y viceversa). Seguramente veremos soluciones creativas a estos nuevos problemas.
  1. Fabricación de medicinas. Un problema en la fabricación de ciertos fármacos es que se requieren crear cristales de proteínas puras, sin que exista espuma. La gravedad de la tierra hace que estos cristales se deformen. En el espacio en donde no hay gravedad (microgravedad) es posible superar estos inconvenientes y se fabricarían medicinas con estructuras casi perfectas permitiendo vacunas y otros tratamientos.

    Varda Space ya ha hecho ensayos fabricando Ritonavir con éxito. Y otras empresas están empezando a dar servicio a estas fabricantes, como Space Pharma (elabora mini laboratorios) y Redwire Space (hardware espacial).
  1. En la fabricación de alimentos, se puede producir carne de laboratorio con mejores y más densos cortes, y también plantas con menor rigidez (porque no hay gravedad) y por lo tanto más blandas y nutricionales (debido a que producen menos lignina). Alephfarm es una empresa pionera en el cultivo de carne en órbita.
  1. El turismo y viajes espaciales son otra fuente de ingresos, que hoy produce cerca de 1,200 millones de dólares de ingresos.
  1. La minería espacial en la luna y los asteroides se muestra como algo muy prometedor. La luna tiene ingentes cantidades de hidrógeno, oxígeno y helio que son el combustible ideal para cohetes y reactores nucleares. En los asteroides se encuentran metales como hierro, níquel, iridio, oro que pueden ser refinados y devueltos a la tierra.

Pero seguramente habrá más oportunidades. Elon Musk es incansable en la búsqueda de negocios que den apoyo a los ya existentes, y puedan crear sinergias. Por ejemplo, tiene el proyecto Terafab para diseñar y fabricar microprocesadores con especificaciones térmicas para resistir su operación en el espacio. Otro proyecto es mejorar su robot Optimus para enviarlo a la luna para construir infraestructura industrial.

Retos y desafíos

Por supuesto, este desarrollo no está libre de desafíos.

Hoy todo lo que se ha logrado en tecnología espacial –y que ya reseñamos- son interdependientes, es decir que las actividades se necesitan unas a otras para que tengan valor. Esa coordinación y sinergia es todo un reto.

La basura espacial es un problema que habrá que resolver, aunque es difícil porque no hay regulación sobre estos temas pues el espacio no pertenece a nadie.

Ciertamente la regulación es otro desafío, sobre todo los derechos de propiedad que se pueden reglamentar. Al día de hoy solamente se ha regulado sobre los recursos que se extraen de asteroides o la luna. Estos pertenecen a quienes los exploten. Es decir, los minerales que puedan traer del asteroide son de propiedad de las empresas, pero no los asteroides. La regulación debe abordar los posibles conflictos de interés entre la gestión científica y la comercial.

Oportunidades para economías emergentes como Ecuador

La pregunta para nosotros es: ¿cuál es el rol de los países emergentes en esta nueva economía?

Podemos tomar el rol de socios estratégicos de las compañías que están liderando este proceso. Por ejemplo, utilizar nuestra ventaja geográfica para ser un centro de lanzamientos al espacio e infraestructura. O impulsar proyectos como el del primer puerto espacial en el país como hoy lo hace Leviathan Space Industries. O convertirnos en un laboratorio para observación de biodiversidad o usos para agricultura inteligente.

Algunas de estas oportunidades y retos, nuestros colegas de la Universidad Espíritu Santo los desarrollan con mayor precisión. Ana Changuin los aborda en el artículo El espacio ya es negocio. ¿Y Ecuador?, disponible aquí.

Por su parte, Max Galarza analiza estas oportunidades y retos en Ecuador y la economía espacial: oportunidad que no podemos dejar pasar, artículo que forma parte de esta misma edición de la revista.

El reto para nuestros países, no es tanto tecnológico, sino educativo (crear capacidades que puedan interesar a empresas) en la enseñanza de ciencias y tecnologías. Y también es regulatorio: leyes estables y confiables que animen a esa gran inversión que hoy existe a buscarnos para asociarnos.

«Debemos mirar el espacio exterior no solo para explicar lo que existe, sino para crear bienestar y desarrollo con ello.»

¿Y las Universidades?

El profesor Weinzierl tiene el curso Space: Public and Commercial Economics en la Escuela de Negocios de Harvard, son 6 sesiones de 2 horas cada una, en donde se revisa – a la luz de los conceptos económicos y de casos reales – el rápido desarrollo que está teniendo la nueva revolución espacial.

Al final lo que interesa es que los nuevos gerentes y líderes puedan reflexionar sobre las prioridades de inversión en la exploración espacial y puedan abordar los problemas críticos que enfrentamos. Quizá en un futuro cercano, en la UEES nos animemos a hacer un curso parecido en donde el espacio sea abordado desde la óptica de la economía y los negocios.

En Star Trek, una raza alienígena, los Ferengi –que son como los capitalistas de la serie- y que tienen 285 Reglas de Adquisición, que utilizan para solucionar todos los problemas, miran al espacio no como algo desconocido por resolver, sino como el mercado más grande que podamos imaginar. Quizá debamos empezar a cambiar nuestra mirada del espacio exterior no para explicar lo que existe, sino para crear bienestar y desarrollo justamente con lo que existe.